Les llevaré a viajar entre la salinidad del mar, acariciados por brisas de hierbas aromáticas y por el viento que trae olores de enebro, ciruelas, regaliz y violeta
El paladar, vibrante, disfruta de la placidez de una partitura armoniosa, la aptitud al movimiento, la agilidad del sorbo, aunque rico en materia